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“Solo quiero ver a mis hijas” Paula Bulbarela

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Acayucan, Var. “Ya no puedo seguir en silencio”: Paula Bulbarela denuncia violencia vicaria y exige derecho a convivir con sus hijas.

Con el corazón en la mano y la voz quebrada por la impotencia, Paula Bulbarela alza la voz tras dos años de espera, dolor e indiferencia institucional. A través de un mensaje público, decidió romper el silencio que ha guardado por meses y que, según sus palabras, “ya no puede sostener más”.

La historia comenzó cuando fue diagnosticada con un problema grave en el riñón. Ante la urgencia médica de una cirugía y el largo proceso de recuperación, tomó una decisión desde el amor y la responsabilidad: dejar temporalmente a sus hijas bajo el cuidado de su padre. “Por el bienestar de ellas y por recomendación médica, creí que era lo mejor”, cuenta.

Pero esa decisión, aparentemente sensata, marcó un antes y un después. “Fui víctima de violencia vicaria. Mis hijas comenzaron a rechazarme, a desconocer mi autoridad, a evitar el contacto conmigo. Todo sucedió muy rápido, justo cuando estaba más vulnerable, sin apoyo familiar y sin un lugar seguro para tenerlas”, denuncia.

Desde entonces, ha enfrentado un proceso legal tortuoso, estancado y marcado por irregularidades. Su demanda de convivencia, que solo busca restablecer el vínculo con sus hijas, no ha avanzado. Mientras tanto, asegura que el sistema sí ha sido eficiente en una sola cosa: retenerle mensualmente el 60% de su salario como pensión alimenticia.

El pasado 22 de julio de 2024, relata, acudió con la única intención de ver a sus hijas, entregarles un regalo de cumpleaños y felicitarlas por su ciclo escolar. “Solo quería abrazarlas, decirles que las extraño y que sigo aquí… como madre, como mujer, como ser humano”, comparte. La respuesta fue un frío y tajante: “Velo con tu abogado”.

“Estoy endeudada, emocionalmente desgastada, pero sigo en pie”, afirma con firmeza. Sin recursos para continuar un proceso legal, Paula denuncia el abandono institucional y social que enfrentan muchas mujeres en su situación. A pesar de todo, no deja de luchar.

“Lo único que he pedido es lo mínimo y más sagrado: verlas. Sin pleitos, sin conflictos. En paz.”

El mensaje, que ya circula en redes sociales bajo el lema “Ya no puedo seguir en silencio”, busca llamar la atención de familiares, amistades, activistas y la ciudadanía en general. Pide ayuda para compartir su historia, para que su voz sea escuchada y, sobre todo, para que sus hijas sepan que su madre no se ha rendido.

“Quiero ver a mis hijas. Lo exijo como madre, como mujer, como ciudadana.”

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